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Partos tormentosos

Ramón Pérez Reyes y Doris Pantaleón
Verón y Santo Domingo

Justo cuando las lluvias y las brisas del huracán María azotaban la costa de Verón, en la provincia La Altagracia, dos niños iban naciendo en medio de las precariedades que imponía el momento.

A unos doscientos kilómetros de distancia, en el Distrito Nacional, tras sentir las primeras señales de que se avecinaba el momento de traer al mundo a su segunda hija, Dileyni Bonilla desafió las lluvias del huracán María y la falta de transporte para acudir en busca de atención médica a la Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia.

Son solo tres de decenas de historias de “hijos del huracán María”, fenómeno atmosférico que ayer embistió con furia gran parte del territorio nacional, dejando a su paso inundaciones y daños a importantes infraestructuras.

Los dos niños de Verón son de sexo masculino y, coincidencialmente, hijos de parejas de origen haitiano, algo muy común en este lugar.

El primero de ellos nació a las cuatro de la madrugada de este jueves cuando el fenómeno atmosférico derribaba vallas, árboles y las redes del tendido eléctrico,  por lo que en el centro asistencial donde sucedió no “había luz” y las doctoras que hicieron el parto se ampararon en una linterna. Se llamará José María por sugerencia de las doctoras que hicieron el parto y con lo que estuvo de acuerdo su madre María Girald, de 30 años de edad, y el papá solo identificado con Santi.

Es que hubo dos ciclones con esos nombres, alegaron para justificar que el niño llevara el nombre de los padres de Jesucristo.

El bebé vino al mundo en el centro asistencial de atención primaria de esta comunidad de manos de las doctoras Sandra Ramírez y Mónica Morales, junto a la enfermera Rosa Elisa Castillo.

“No había luz y nos alumbramos con un foco que teníamos pero el niño nació bien y después lo referimos a Hospiten porque necesitaba calefacción” explicaron las doctoras.

Cuando la madre sintió los dolores de parto, su esposo acudió al centro de operaciones que se instaló en el lugar para las eventualidades del ciclón, por lo que en medio de las lluvias y la oscuridad fue traslada en un camión donde un joven que es “paramédico” le dio las primeras atenciones, hasta llegar al lugar.

Llegó cerca de las dos de la madrugada y dos horas después dio a luz el niño con un peso normal.

Y nació Mario
El segundo niño que nació en el lugar y en iguales circunstancias es hijo de Sanjauli Batispte, de 18 años y residente en el barrio Kosovo de este distrito municipal, donde habita una gran cantidad de haitianos atraídos por las fuentes de empleos que da la construcción y el sector turístico.

El bebé se llamará Mario, el nombre masculino de María, como se llama el huracán que azotaba el lugar en el momento en que estaba naciendo en horas de la mañana, cuando las fuertes ráfagas aún tumbaban árboles y las redes del  tendido eléctrico.

La madre y el niño fueron referidos al hospital público de Higüey para que allí continúen brindándoles atenciones.

Según explicaron las doctoras, los nacimientos son comunes en esta zona, pero nunca habían sido en estas condiciones.

Desafiando la lluvia
Tras sentir las primeras señales de que se avecinaba el momento de traer al mundo  a su segunda hija, Dileyni Bonilla desafió las lluvias del huracán María y la falta de transporte para acudir en busca de atención médica.

Cuando apenas asomaba el alba, salió desde el municipio Boca Chica hasta llegar a la Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia, en el Distrito Nacional, donde desde hace nueve meses recibe chequeos prenatales.

Ayer, al mediodía, compartía junto a otras parturientas uno de los asientos del área de emergencia de la maternidad La Altagracia, donde el personal médico y paramédico del hospital se encontraba laborando activamente.

Desde el día anterior hasta las primeras horas del jueves se habían registrado en el principal hospital de maternidad del país 56 nacimientos distribuidos, 31 partos normales y 25 mediante cesárea. Además, se habían atendido 96 emergencias, aunque ninguna vinculada al fenómeno atmosférico, según detalles de la directora del centro asistencial, Yoselyn Sánchez.

No lo pensó dos veces
Pese a que estaba lloviendo, Dileyni asegura que no lo pensó dos veces y que desde que sintió las primeras contracciones buscó la manera de llegar al hospital.

Conversaba con periodistas de Listín Diario sin quejarse de dolor, pero aseguraba que se estaba haciendo la fuerte, porque estaba convencida de que ya había completado los centímetros de dilatación exigidos para ser llevada al área de parto. Solamente se sonrió cuando se le preguntó si le pondría a su hija el nombre de María, por su nacimiento coincidir con el fenómeno que afecta mayormente el la zona noreste del país.

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