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El oficialismo en Ecuador busca unidad tras pugna de Moreno con Glas y Correa

 

El movimiento oficialista en Ecuador, Alianza País, que ha permanecido más de diez años en el poder, busca sanar sus recientes heridas políticas producto del choque entre sus máximos líderes: El presidente del país, Lenín Moreno; su vicepresidente, Jorge Glas; y el exmandatario Rafael Correa.

El otrora poderoso movimiento izquierdista ha visto resquebrajar su unidad, por lo que su militancia alista medidas para tratar de detener una eventual ruptura y convalecer a la crisis.

El movimiento anunció ayer en su cuenta de Twitter que el BloqueAP35 “buscará restablecer la relación política de su binomio presidencial”, en alusión a Moreno y Glas.

Asimismo, militantes de a pie, afines a ambos, se presentaron ayer con pancartas en las puertas mismas del Palacio presidencial de Carondelet para “defender” la Revolución Ciudadana y “llamar” a la unidad interna del movimiento.

Algunos de los autoconvocados a la concentración han manifestado su pesar por la situación y han recriminado que “el mismo Alianza País ha hecho lo que la oposición no ha podido hacer en años: Dividirnos”.

Y es que solo dos meses después de asumir el poder, el presidente Moreno afronta su peor momento después de que el jueves retirara las funciones que había asignado a Glas por las profundas discrepancias ventiladas a la luz pública.

La oposición se ha refugiado en esa pugna y en las investigaciones por corrupción que salpican a Glas, sobre todo en el caso Odebrecht, para reclamar la dimisión del vicepresidente, aunque aún no existe un pronunciamiento final de la Justicia sobre dichas indagaciones.

De su lado, el expresidente Correa, quien desde que dejó el mando en manos de su correligionario Moreno el pasado mayo, ubicó su residencia en Bélgica, no ha abandonado la discusión política y más bien la ha acentuado por medio de las redes sociales.

Correa ha mostrado su frontal desacuerdo con Moreno y su total apoyo a Glas, que fue también su vicepresidente entre 2013 y 2017.

El carismático exgobernante ha llamado a sus correligionarios a defender la Revolución Ciudadana, el modelo de gobierno que aplicó desde 2007, cuando llegó al poder junto a Moreno como su primer vicepresidente.

El choque entre Correa y Moreno, entre otras razones, se basa en el supuesto pacto que el segundo ha concretado con el expresidente populista Abdalá Bucaram, considerado uno de los representantes de la “partidocracia” o viejos partidos políticos acusados de generar los grandes males del país.

En su cuenta de Twitter, Correa dijo que el pacto con Bucaram era “evidente” y el hecho de que Moreno y sus colaboradores lo nieguen confirma, para él, que la actual Administración se ha dedicado a “mentir”, lo que es “otra forma de corrupción”.

Incluso dijo conocer que el pacto entre Moreno y Bucaram se habría concretado el pasado 5 de mayo, después de que AP ganara la reelección presidencial.

Correa, asimismo, dijo que “un Gobierno honesto no es en el que no suceden actos de corrupción”, pues incluso en el Vaticano se han presentado, sino es el que “persigue y sanciona” esos hechos, “como lo hicimos estos diez años”.

Según Correa, ahora “está volviendo la CORRUPCI”N INSTITUCIONALIZADA (sic)” y dijo que Alianza País no lo permitirá.

El resquebrajamiento en la cúpula del oficialismo también ha contaminado al resto de la militancia que, en redes sociales, discute no solo sobre la pugna, sino por eventuales soluciones.

El legislador Pabel Muñoz incluso acusó de estar detrás de la situación a un antiguo aliado del oficialismo, el exministro Gustavo Larrea que se alejó del Gobierno de Correa en 2008 para pasar a la oposición y que ahora aparece como colaborador cercano de Moreno.

“Señor Larrea, no recibiremos ni sus llamadas ni a sus emisarios. Deje de tomarse el nombre del presidente Moreno para sus protervos intereses”, expresó Muñoz en una entrevista radial.

De su lado, el presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento), el oficialista José Serrano, hizo entrega hoy al presidente Moreno de un manifiesto del bloque de legisladores de Alianza País con el que se intenta estudiar una solución a la pugna.

Se lo entregó en una concentración a media tarde en Guayaquil en la que, según la Secretaría de Comunicación, “cientos de ciudadanos se congregaron para apoyar la gestión del mandatario”.

Moreno, que habló ante los concentrados, dijo: “Este respaldo no es a mí, soy transitorio. Respalden a la transparencia, a la justicia, a la honestidad. No sean portadores del odio ni de venganza. Sean portadores de la justicia, de la lealtad, de la transparencia”.

El grupo parlamentario convocó a Moreno y a Glas a un encuentro, en el que los asambleístas actuarían como “facilitadores de encontrar un mecanismo de solución a la crisis” política en las filas del oficialismo.

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